Crítica – Capitán América: Civil War

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Ya está. Por fin.

Después de esto ya sólo me queda subir la segunda parte del “Top 10 Cómics que no van a adaptarse al cine (pero que deberían)” y podré olvidarme de los superhéroes… al menos hasta agosto, que sale Suicide Squad. Probablemente también veré las que caen entre estas dos, pero no sé si os hablaré de ellas.

El caso es que ya voy viendo la luz al final del túnel, así que ¡al lío!

Pero tranquilitos, que esto es spoiler free; no hay nada que no esté en el cartel o en los trailers.


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Han pasado casi 10 años desde la primera película de Iron Man. A lo largo de esta última década, como no nos cansamos de ver y repetir, los superhéroes se han convertido en el nuevo western, el género que lo copa todo. Cada año se estrenan en torno a cinco películas de tíos en calzoncillos, todas con enormes presupuestos y grandes estrellas en el cartel. Y Disney/Marvel, aunque no fue la iniciadora del movimiento, se ha convertido en la reina del baile.

Se nos han acumulado los superhéroes. ¿Os acordáis de cuando salió Los Vengadores? Por aquel entonces juntar a un grupete de seis superhéroes a través de varias cintas para que pelearan contra el malo de turno parecía imposible (con perdón de los X-Men de Bryan Singer). Y, sin embargo, ocurrió. Pues Civil War toma eso y lo eleva al cuadrado. El resultado es algo épico y a la vez ligeramente cansino. Y es que cuando tienes suficientes superhéroes para hacer dos filas y ponerlos a pelear, tienes demasiados superhéroes.

La tercera película del Capitán América es una fiesta en la que, personaje tras personaje, se hace pequeña la labor de coordinación que supuso Los Vengadores. La logística necesaria para levantar esta película me da miedo. Sólo la burocracia que requiere traer a personajes que no están en propiedad de la productora es algo que me abruma. ¿Cuándo empezaron a ser tan complicadas las películas infantiles? Cuando dejaron de ser infantiles. El próximo que diga que el público actual de cine no es un niño grande tiene aquí la prueba de que se equivoca. La tercera entrega del Capitán América es un estupendo y gigantesco juguete.

Sin embargo, para ser una película de acción, las escenas de palos están bien y punto. Son creativas y tienen cierta variedad en cuanto al combate cuerpo a cuerpo pero, a diferencia de otras películas, basan su dinamismo en la dirección y el montaje más que en las capacidades acrobáticas de los especialistas; cosas de rodar con estrellitas. Así que aunque las secuencias de acción son vistosas, nunca dejan de ser un poco secas. No tenemos la sorpresa que existía durante el primer despliegue de Iron Man en una zona de guerra, o la sensación que existe en la serie de Daredevil de que un disparo bien colocado podría suponer el final de la historia. No sientes los golpes ni te sorprende lo que ocurre; las cosas fluyen y tú las miras.

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Civil War justifica la longitud de su metraje destinando una gran cantidad de escenas a la construcción de una narrativa en la que quepan, con mayor o menor holgura, todos los personajes en liza. Si la película funciona es porque sabe hacer algo que no hacía Batman v. Superman: sentar a sus personajes a hablar de por qué no están de acuerdo. Así que, aunque sus motivos sean pueriles, si juntas esas conversaciones con el marcado carácter de los superhéroes tienes excusas de sobra para que se partan la cara.

Tiempo de sobra y excusas de sobra… tantas que cada personaje tiene una. Es difícil mantener la cuenta de quién va con quién, quién quiere qué… Son muchos intereses cruzados, quedando una película densa (que no profunda). Del barullo argumental que tienen montado puede salir fácilmente la temporada de una serie o incluso varias películas de este universo cinematográfico. Y tal vez así sería mejor, porque el otro punto flaco de Civil War es la bidimensionalidad.

Hablo mucho del “vivir del mito” en pelis de superhéroes, pero no paran de hacerlo. Constantemente se da por sentado que sabemos quién es esa gente y porqué debe caernos bien, pero se hace confiando en que rellenemos nosotros mismos los huecos que encontremos. Y no me digan que las películas están pensadas para verlas todas. En primer lugar, no todo el mundo va a todas las pelis y en segundo lugar puedo asegurarles que veo todo lo que saca Marvel y no me abandona la sensación de que estoy pasando mucho tiempo con unas criaturicas a las que no conozco.

Tras diez años de esfuerzos las productoras han conseguido trasladar al cine lo bueno y lo malo del modelo editorial de cómics: logísticamente consiguen maravillas en cuanto a juntar a muchos personajes, separarlos, hacer veinte series paralelas… pero la coordinación entre guionistas que tienen instrucciones de no pisarse el césped unos a otros acaba convirtiéndose en un lastre terrorífico: personajes e historias planas. Ha faltado valor para llevar la Guerra Civil de Marvel a sus puntos de mayor crudeza, y no de violencia, sino de concepto. No hemos visto a los personajes desgajarse y perder la fe en sí mismos, no se han cuestionado el derecho que tienen a esgrimir el poder que ostentan; no han mirado a ningún abismo. De donde podría haber manado oro ha salido una riña PG13 entre colegas.

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¡MIIIAAAU!

Pero, hey, la cosa no está tan mal. A pesar de que nadie quiere mojarse hay ideas muy fuertes debajo de esta película; aunque sus personajes no lo hagan, el universo Marvel avanza. Ahora falta ver si siguen en su línea monocorde o saben darse cuenta de que reavivar el cotarro para que aguante otros cinco años pasa por hibridar géneros.Prueba de ello son obras algo más divergentes como Deadpool, El protegido, Kick-Ass, Los Increíbles o tal vez Lego Batman. Aunque viendo lo que pasó con Ant-Man parece claro que Marvel es Marvel y, como siempre, sigue con su filosofía de “si no está roto, no lo arregles”.

En resumidas cuentas Civil War nos da todo lo que nos prometía, pero sin darnos nada que no esperásemos a estas alturas. La acción cumple sin ser espectacular y los personajes salen tan beneficiados como perjudicados por su condición de mitos modernos. No es la mejor de su saga, e incluso tal vez acabe siendo de las menos recordadas, pero entretiene. Y no sé vosotros, pero a mí con que una película de tíos en pijama no me trate como un idiota y además consiga que me divierta, me conformo.

Además, le da veinte vueltas a Batman v. Superman.

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Avisadme cuando salga la peli de Homecoming, que esa la veo fijo.

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Un comentario en “Crítica – Capitán América: Civil War

  1. Pingback: Crítica – Escuadrón Suicida (Suicide Squad) | El sitio ese de las pelis

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