Crítica – Cube

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Buenos días, caballeros.

Ha terminado la temporada de premios. Ante nosotros se extiende un yermo vacío de estrenos, un erial donde las distribuidoras encajan todas esas películas cuya fecha de salida idónea es difícil de determinar. Un poco como pasa en septiembre y octubre, sólo que está menos claro si las películas de miedo tienen cabida o no.

Aprovechando el parón de novedades voy a recuperar la sana costumbre de hablar sobre pelis que me gustan y no son de estreno. Lancé una encuesta en twitter a todos los lectores del blog y salió muy bien: respondieron los dos.

Como la cosa terminó en empate me tomo la libertad de comenzar por Cube, de la cual ya mencioné un par de cosas en el post de Halloween del año pasado. Conan es algo que estoy reservando para luego; descubrir el secreto del acero lleva su tiempo.

Comencemos.


Cube (1997) es la primera película de Vincenzo Natali, un canadiense nacido en Estados Unidos al que le mola mucho la ciencia ficción. Tal vez le recordéis por Splice, de la cual hablé hace un tiempo. La película pasó por un par de festivales obteniendo premios muy jugositos. Por ejemplo, en el Sitges del 98 cazó los galardones de mejor película y mejor guión; casi nada. El éxito de taquilla y crítica de Cube la convirtieron en un referente del thriller y la ciencia ficción, así como en una película de culto.

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Cuando alguien dice “película de culto” me imagino algo así.

Llevar una película a término es algo muy complicado, así que desde su planteamiento la cinta de Natali estaba concebida para ser barata y fácil de rodar: todo se grabaría en un estudio con los elementos técnicos y de utilería justos. Los gastos más exóticos del film son la construcción de un escenario bastante elaborado y algunos efectos digitales. Estos gastos son de todo menos superfluos; recordemos que estamos ante una película de ciencia ficción. Cube costaría poco dinero, pero no carecería de personalidad. El presupuesto final fue de menos de medio millón de dólares canadienses. Para que os hagáis una idea de cuánto dinero es esto y de cómo de bien está exprimido en Cube, os diré que Room tuvo un presupuesto de seis millones.

La premisa de Cube es sencilla y potente: unos desconocidos se despiertan en una habitación vacía con forma de cubo. En cada una de las caras de este cubo hay una puerta que da a una habitación exactamente igual. Miles de estos habitáculos forman el laberinto en el que están atrapados. Entre los protagonistas y la salida se encuentran sus propios miedos y rencillas, un intrincado mecanismo diseñado para mantener a la gente en su interior, y un conjunto de trampas letales dispuestas azarosamente a lo largo de esa inmensa máquina. El aire viciado, la ausencia de agua o comida y la imposibilidad de mantener la noción del tiempo y el sentido de la orientación construyen el hábitat en el que, como reza el eslogan de la película, se desatan el miedo, la paranoia, la sospecha y la desesperación.

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El laberinto es sólo una excusa, todos los personajes están encerrados en su propio cubo. Atrapados en sus rutinas e inseguridades, los protagonistas parecen haber sido seleccionados para que sus conocimientos y habilidades que se complementen y les permitan escapar, pero también para que sus personalidades choquen irremisiblemente. Por qué existe este cruce de juego de gladiadores y experimento sociológico, quién ha construido el laberinto y cómo se sale de él son preguntas que se plantean a lo largo de la película pero cuya respuesta dista de ser sencilla. De hecho, ¿acaso importa? Al fin y al cabo, fuera sólo hay otro cubo, un laberinto formado por “estupidez humana ilimitada” del que es imposible escapar.

Cube es un relato de ciencia ficción asfixiante con ecos de No tengo boca y debo gritar que sabe desarrollar sus ideas hasta las últimas consecuencias, que empuja a sus personajes al límite y que pone a prueba lo que se puede hacer en una película con sólo un puñado de personajes encerrados en una habitación. Y qué bien diseñada está la maldita habitación; el logro de Cube no es sólo el de cumplir con lo que promete su planteamiento, sino hacerlo manteniendo un estilo y haciendo de su estética algo inherente a la historia. No tiene un aspecto visual recargado para intentar destacar ni sacrifica el aspecto artístico para ahorrar costes: entiende que el tipo de historia que está contando necesita ese escenario y esos efectos. Y joder, qué razón tiene.

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La película de Natali es magnética y siempre mantiene tu curiosidad, eliminando todos los elementos superfluos que dan sensación de movimiento en una historia y quedándose con lo realmente importante: el viaje de las ideas y los personajes. ¿Habéis visto Doce hombres sin piedad? Pues esta película hace lo mismo, pero haciendo que sus protagonistas apuesten a todo o nada. Es un relato extremo en el que hay angustia, muerte y un mensaje nihilista y gris tan extrapolable que casi da miedo: todos los elementos necesarios para una buena historia de ciencia ficción. A riesgo de parecer pedante, voy a decir incluso que Cube es una experiencia kafkiana. Porque si se habla de burocracia, puedes citar a Kafka; es un derecho constitucional.

¿Qué hay de malo en Cube? Lo cierto es que bastante poco. Si tengo que criticar algo, criticaría el primer tercio. Pasada la escena inicial, que explica las reglas de la película, el primer acto es un poco raro. Los personajes se encuentran y es como “ale, ya estamos todos juntitos, qué bien”. No se van conociendo, da la sensación de que se reencuentran. Empiezan a hablar de pronto, como si el guión necesitase que cogiesen confianza rápido y no perdiesen el tiempo, así que los primeros diálogos se me hacen extraños e inconexos. Al tener un planteamiento tan potente, Cube no sale perjudicada con esto, ya que queremos seguir viendo qué pasa. Sin embargo, no puedo dejar de notarlo cada vez que veo la película.

Recomiendo ver Cube. No es de mis pelis favoritas y no te va a cambiar la vida, pero es una peli buena y accesible que engancha del principio al final. Para que os hagáis una idea, la última vez que vi Cube, un amigo llegó a casa de pronto. Me preguntó qué estaba haciendo y le dije que estaba empezando una peli. Vio la primera escena y después se quitó el abrigo y se quedó hasta que terminó. Creo que eso nos dice algo.

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Quería hacer aquí un comentario sobre la ciencia ficción de hoy, pero me parece que esperaré a desarrollarlo y lo meteré en una sección nueva que voy a abrir en el blog. No os preocupéis, no os haré esperar mucho. Confío en que le echéis un ojo cuando esté preparado ;).

Hasta dentro de poco.

 

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2 comentarios en “Crítica – Cube

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