Crítica – La habitación (Room)

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Muy buenas.

He visto La habitación. No voy a decir mucho antes de empezar la crítica, sólo que deberíais verla y que además deberíais hacerlo sin leer nada sobre ella. Estáis a tiempo de apagar el router e ir al cine. Creo que os va a merecer la pena.

Para los que ya la hayáis visto o creáis que estoy diciendo memeces, aquí tenéis la crítica; pero os advierto que sólo con leer la sinopsis oficial se va a la porra una de las dos horas que dura la película.

Os cuento qué me he encontrado.


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En 2004 apareció un subgénero de videojuegos flash llamado “escape the room”. En estos juegos el jugador se encontraba encerrado en una habitación y tenía que hacer lo único que parecía lógico: salir. Para ello era necesario resolver una serie de puzles que implicaban el uso de los objetos contenidos en la habitación; la habitación era un rompecabezas en el que todo tenía su razón de ser. Miles de juegos se basaron en esta mecánica, llenando Internet de clones que no aportaban nada a la idea inicial.

Esta es la historia de una madre privada su lugar, de un niño que crece y descubre el mundo y de cómo juntos consiguen plantar cara al horror que hay dentro de cada uno. Ese es el corazón de la historia, la pieza clave que consigue que todo funcione tan estupendamente como lo hace. La habitación (Room) toma ese núcleo y construye alrededor una historia humana fundamentada en la visión de los dos personajes principales. La película es tanto del uno como de la otra.

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Nuestro papel es el de espectador al que se le permite ver el interior de una burbuja. Comprendemos a los personajes a través de la magnífica interpretación de los actores. En dirección y guion, la película sabe dejar las cosas claras de forma discreta, sin caer en la exposición evidente. No estamos allí, así que nadie nos explica lo que está pasando, lo vamos descubriendo poco a poco. Este descubrimiento, que no es otro que el descubrimiento del mundo, es lo que divide la película en dos mitades: una a cada lado de la puerta.

La primera parte es la idea de la película, la trama que recoge el concepto: una madre y un hijo encerrados en una habitación sin explicación alguna, están dentro porque simplemente no están fuera. Room juega con nuestras referencias cinematográficas, haciendo que busquemos posibles explicaciones. Tal vez la madre sea agorafóbica y piense que es la única forma de cuidar de su hijo, tal vez estén en una especie de cuarentena… Nos damos cuenta del cuadro que nos están pintando: el cuchillo sin punta, la poca comida, gritar a los aliens, la cuchara que se dobló porque alguien intentó forzar la puerta con ella. Descubrimos la verdad al mismo tiempo que Jack, aunque no al mismo nivel, y ese es el mayor mérito de esa primera hora. No es sólo ver el mundo a través de los ojos de un niño, también es ver al niño a través de los ojos de la madre y estar en la habitación de forma vicaria.

El único problema de esta primera parte es que nos invita a unir el puzle de forma lógica, y al estimular nuestro raciocinio corre el riesgo de eliminar nuestra suspensión de juicio. Pero justo cuando vamos a empezar a ver las costuras del planteamiento y a cuestionar su verosimilitud, la película abre la puerta: Ma y Jack tienen un plan para salir. Nos quedamos en la suspensión de juicio de forma voluntaria. “Me da igual no creerme del todo esta situación: quiero ver dónde la llevan”.

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Y entonces vemos el cielo. Comienza la segunda parte, que nos habla del retorno a un hogar que ya no existe. Jack ha perdido la habitación, el mundo en el que vivía ha desaparecido; necesita a su madre para agarrarse a alguna parte y empezar a caminar. Por su parte, Ma se ha quedado sin lugar y sin identidad, tiene que pasar por el doloroso trance de renunciar a su vida anterior y a superar el calvario por el que ha pasado; su único motivo para hacerlo es su hijo. No quieren una compensación, no se habla de venganza. Lo importante es compartir la fuerza necesaria para seguir adelante. Ambos se necesitan el uno al otro de una forma que no hubiera quedado patente dentro de la habitación.

Que la película nos hable de esto sin ponerse sensiblera y aun así consiga que nos impliquemos emocionalmente es muy difícil. ¿Por qué lo consigue? Por su primera parte, que es lo que hace que esta película trate sobre mucho más que sobre la superación de un trauma o sobre una especie de síndrome de Estocolmo. Con la primera hora en mente, la segunda trata sobre buscar tu espacio (room) en el mundo. Es esa hora de construcción de personajes lo que nos permite comprender sus reacciones en la segunda mitad. De esa forma no necesitamos más que un par de lágrimas para ver reflejado todo su sufrimiento. Además, así no nos sueltan a la cara sus razones para estar tristes, que siempre queda muy raro que alguien sea capaz de construir subordinadas mientras se suena los mocos.

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La habitación (Room) es una magnífica historia que llega a España apenas dos días antes de la ceremonia de los Oscars, donde figura como nominada en las categorías de mejor película, mejor director, mejor actriz y mejor guion adaptado. Por una vez, la gente que dice que “esa película no la ha visto nadie” no tiene toda la culpa de haber ignorado una buena película. Hemos escuchado muchas cosas sobre La chica danesa, Mad MaxCarol o El renacido, pero muy poco sobre Room; esta película es, como dicen los ingleses, the last, but not least. Aunque dos días parezcan poco tiempo para asimilar la presencia de La habitación en las listas de favoritas, creedme cuando os digo que está totalmente justificada. Nos ha llegado tarde, pero no es tarde para que la descubráis.

La mayor parte de los juegos de “escape the room” son totalmente olvidables más allá de algún puzle especialmente inspirado. Sin embargo hay algo sobre estos juegos a lo que aún sigo dando vueltas. Puedes tardar horas en hallar la solución de todos los rompecabezas y conseguir así abrir la puerta de salida, pero cuando haces esto, ya no puedes seguir jugando. En este tipo de juegos no hay nada fuera de la habitación. El mundo acaba cuando sales.

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Un comentario en “Crítica – La habitación (Room)

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