Crítica – La juventud (Youth)

Poster.jpg

¡Hola, niños y niñas!

Ya he visto Youth, y he salido un pelín triste y todo. Pero no pasa nada, creo que es lo suyo. Vayan ustedes a verla. Por mi parte, voy a ponerme a dar la brasa en cero coma.

Empezamos.


“Las emociones pueden estar algo sobrevaloradas”.

Barro.png

Hay películas de las que resulta estúpido contar la premisa. De todas formas, os diré de qué va La juventud: un director de orquesta retirado pasa unas vacaciones en un hotel de los Alpes que es el epítome del confort. Durante su estancia recibe la solicitud de dirigir una de sus obras para la reina de Inglaterra.

¿Por qué es estúpido decir esto? Porque estamos todos muy acostumbrados a ver películas que parten de sitios similares, y tenemos una idea de hacia dónde van a ir: ex policía que regresa para una última misión, escritor que vuelve para escribir su obra maestra, boxeador que afronta un último combate… Hollywood nos ha contado esta historia una y mil veces, y pensamos alguien ha venido para volver a contárnosla. No es así. Youth no va de eso, sino del cansancio de la vejez, de la inutilidad del lujo y del aniquilador triunfo de la frivolidad.

Director.jpg

El planteamiento es una excusa. El microcosmos del resort alpino se convierte en un muestrario de decrepitud por cuyos pasillos rondan las deslustradas carcasas de hombres y mujeres que pretenden ignorar su propia mortalidad. Los protagonistas, desvalijados por la edad, han sido despojados de absolutamente todo lo que les hacía ser quienes eran. Siguen siendo agudos, sensibles e inteligentes, pero sufren de carestía. Son unos viejos a los que el paso del tiempo ha pillado por sorpresa, que claudican al entender poco a poco que tienen más vergüenza que orgullo. El Fred de Youth no es el Jep Gambardella de La gran belleza. No está empezando a abrir los ojos a una ascensión, y su tragedia no es espiritual, sino moral. Está atado a su decadencia por el pesimismo sutil de una vida desaprovechada en la que, a diferencia del italiano, no se ha conducido por un camino que no era el suyo, sino que ha arrastrado a su camino a todos los que le rodeaban y ha dejado que éste les consuma.

Los diálogos son mordaces, pero las conversaciones apenas sirven para circundar el “de qué va” de la cinta. La juventud es una película muy parca. No nos lleva de la mano explicándonos lo que vemos; nos enseña, y nosotros hemos de mirar y tratar de entender. Esto sonaría pedante de narices si la película no tuviese una intención tan anti-intelectual. Su discurso es elevado, pero trata de llevarlo a sus imágenes, de convertir la belleza de éstas en el centro de todo. Sorrentino necesita las imágenes porque utiliza su lenguaje para darle el último sentido al texto de Youth. Este sentido reside en la estética de la película, basada en los matices que se encuentran entre los extremos de vejez y juventud, fealdad y belleza. La mezcla de feísmo barroco y pureza cruda coloca estos términos absolutos en la misma línea, mostrándolos como parte de la misma cosa en lugar de como opuestos.

agua.png

“Termina siempre así, con la muerte. Pero primero estuvo la vida”.

Es imposible ignorar las similitudes de YouthLa gran belleza. Aunque pueda parecer que una película está supeditada a la otra, no es así. Ambas comparten temas, formalismos y texto, pero no nos encontramos ante una reiteración. Sorrentino establece una continuación de su discurso, retomando algunos hilos sueltos y dando nuevos enfoques a preguntas viejas. La juventud se gana el derecho de ser analizada aparte, como una unidad, a pesar de hablar de lo mismo que su predecesora. Sin embargo, lo más interesante de esta película no es lo que dice, sino todo lo que calla. En ella estamos ante la muerte, y ante la muerte se está solo; si no hemos aprendido a ver, es cosa nuestra. Asimismo, lo que vea cada uno, es cosa suya.

No voy a extenderme más. Creo que esta película es una de esas que simplemente hay que verlas, sin dejar que nadie te diga lo que opina de ellas. Para valorar y sacar conclusiones cada uno puede bastarse por sí solo.

Pompa.png

Anuncios

2 comentarios en “Crítica – La juventud (Youth)

  1. Pingback: Dossier | Paolo Sorrentino | La Gran Belleza | El sitio ese de las pelis

  2. Pingback: Crítica – Los odiosos ocho (The hateful eight) | El sitio ese de las pelis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s