La cumbre escarlata

Hola, niños y niñas.

Esta vez vuelvo pronto, que luego se me pasa el arroz. Me alegro de poder decir que he repasado los estrenos que quedan hasta el fin de año, y puede que traiga un par de películas nuevecitas más. Muahahahahahahaha (planes malignos).

La película que toca hoy es La cumbre escarlata, de Guillermo del Toro, que se estrenó el viernes pasado.

Bueno, empezamos.


Achivement unlocked: caer bien con una cara.

Guillermo del Toro es un señor al que le gustan muchas cosas. Le gusta el manga, le gustan los videojuegos, le gusta la anatomía, le gusta el cine de serie B, le gustan los zombies, los robots gigantes, los cómics, las máquinas con piezas pequeñas, los monstruos… y entre esa montaña de cosas, también le gustan los relatos de terror.

Aparte, tras plantear los proyectos de En las montañas de la locura y Silent Hills para que después fueran cancelados, se ha convertido en el máximo responsable de mis futuros problemas cardíacos. ¿Qué? ¿Que también iba a dirigir El Hobbit? Lo estamos arreglando.

El caso es que, ya que parece que de momento lo más cercano a Lovecraft por del Toro que vamos a ver va a ser el final de la primera de Hellboy, una historia victoriana de fantasmas suena bastante bien.

Bueno, voy al grano, que dijo un dermatólogo.

Edith Cushing es la hija favorita (y única) de un magnate estadounidense de la construcción. Sueña con convertirse en novelista, pero sus historias de misterio parecen no interesar a los editores. Un día, mientras pasa a máquina un relato en la oficina de su padre, aparece Thomas Sharpe; procedente del antiguo continente y portador de un aura de burguesía decadente de lo más sofisticado, será el detonante una historia de misterios, fantasmas y comentarios tipo Jane Austen.

No sé vosotros, pero yo veo a Mia Wasikowska con las albóndigas esas en los hombros y me la imagino de esta guisa. Tal vez… algún día…

Estéticamente, como casi todo lo que hace del Toro, la película  está llena de detalles casi hasta la sobrecarga. La cumbre escarlata no tiene una puesta en escena sobria en absoluto, y esa acumulación de elementos en pantalla mete a la película muy bien en el juego de idealizar aspectos de la época en la que se ambienta.

Sumándose a esto, tenemos una fotografía de contraste alto, de sombras casi opacas que llenan la imagen incluso a plena luz del día. No se nos deja en ningún momento salir de la inquietud del ambiente lúgubre que se está retratando. Los picos de tensión de la película están saturados de rojo y verde (esto me suena de algo), colores que se están presentes durante casi toda la película.

¿Lo pilláis? Picos de tensión… saturados en rojo… Crimson Peak… vale, ya me voy.

SE ALQUILA PISO A TRES ESTUDIANTES. Amueblado, embrujado por fantasma vengativo. A cinco cinco minutos de la zona de las facultades. Buen ambiente de estudio.

Mia Wasikowska hace un buen papel, aunque aquí no tiene la ocasión de lucirse tanto como en Stoker. Consigue poner cara de mojigata casi todo el tiempo, y eso es lo que exige el personaje de Edith, porque es una heroína impoluta de esas que no han roto un plato en su vida, pero que sienten la pulsión de abrir cualquier puerta que esté cerrada y mirar detrás de cualquier rincón lleno de telarañas. Hay un momento en el que le dicen que no baje en el ascensor; en ese instante, mi mente sustituyó un trozo de película por un cartel enorme de CINCO MINUTOS DESPUÉS hasta el momento en el que Edith, inevitablemente, baja en el ascensor.

La que no tiene nada de mojigata es Jessica Chastain, a la cual me costó casi media película reconocer después de haberla visto por última vez en Interstellar haciendo de la buenrollera Murphy Cooper. No obstante, el que para mí se lleva la palma es Tom Hiddleston, al que (a falta de verme cosas del Jim Jarmusch ese) me alegra ver en un papel que no sea de villano de opereta. Porque para el común de los mortales, este tío ahora mismo es Loki. Pues me gusta cómo actúa ese señor, pero le quiero ver en una película en la que tenga que sonreír alguna vez, que se nos va a encasillar. Sonreír normal, no sonreír en plan Hannibal Lecter.

En cuanto al guion, va despacico. Es más un ritmo de novela que de película, la verdad. Casi puedes ver como se cierran capítulos en algunas partes. No es irregular, avanza de forma bastante uniforme, pero la película falla un poco a la hora de construir una tensión creciente, en parte porque en determinados momentos directamente se olvida de elementos que ha dejado ahí porque la historia va para otro lado. Y aquí quería llegar…

Si veis la película, haced el favor de prestar un poco de atención al papel del doctor. Es que… ¿qué narices pinta ahí? ¡No hace nada! Vaya desperdicio de Charlie Hunnam. El pobre hombre no tiene suerte con Guillermo del Toro, en Pacific Rim le tocó el personaje que menos molaba, y aquí también. Sí, en Pacific Rim era el protagonista, pero es que todos molaban muchísimo más que él. No hacía mal de capullo en Hijos de los hombres, sería un buen malo. Ale, pues que se cambie los papeles con Tom Hiddleston y arreglado.

So… much… class…

En conclusión, ¿qué tal la película? Bien. Es Guillermo del Toro, ya sabéis el tipo de película que vais a ver. Si os interesa la estética victoriana, las cosas góticas y una película con un buen trabajo artístico, vais a pasar un buen rato. Y si queréis llevar a una zagala a ver una peli de miedo, pero os preocupa que al salir os diga que os vais a ir a la mierda la próxima vez que la invitéis al cine, esta es vuestra película.

Si La cumbre escarlata se hubiese estrenado cuando ser emo estaba de moda, hoy en día sería de culto.

Talueeeeeeeee.

Mia Wasikowskaaaaaaa, haz el favor de ponerte un chaquetón, que caen chuzos de punta, hija mía.

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2 comentarios en “La cumbre escarlata

  1. Pues he visto el otro día La cumbre escarlata y, como me he acordado de que habías escrito sobre la peli, me paso por aquí para decir my opinion. Me ha parecido bastante entretenida, con unos cuantos sustos y un poquito gore para mi gusto (me traumaticé con la escena “vamos a partirle la cara literalmente a este pobre ancianito”).
    El mejor personaje es el de Jessica Chastain con diferencia (aunque el rollo incesto se veía venir desde el minuto 15′), porque la cara de pavisosa de Wasikowska era para perder la esperanza en su carrera y todo. Que en Jane Eyre era igual pero, eh, por lo menos salía Fassbender. Y esa es otra, porque el protagonista masculino de aquí da un repelús que no veas. No sé, a mí Tom Hiddleston me parece un pasmarote de campeonato; a ver si veo El Infiltrado de una vez y cambio de opinión… Aunque repelús me va a seguir dando.
    Y creo que eso es todo. Bueno, no. Solo me quedaba decir que Charlie Hunnam me recuerda a un golden retriever.

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    • Charlie Hunnam es como Channing Tatum en Jupiter Ascending: un golden retriever. Lo de Tom Hiddleston no es raro, es que tiene cara de hijo de una hiena lo vistas como lo vistas. Tiene cara de ser mu malo mu malo.
      Ojo, con la Wasikowska no nos metamos, que es India Stoker y eso es un +1.

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