Crítica – Del revés (Inside Out)

 

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Hola holita, vecinitos.

He visto Inside out, la última película de Pixar. Esa que en España se llama Del revés y en Latinoamérica Intensa-mente. En efecto, la batalla Pokémon continúa a base de hondas vitales y golpes rápidos y furiosos.

Bueno, vamos a ponernos un poco más serios. Empiezo con un resumen: ¿la peli está bien? Sí. ¿Es una obra maestra del copón, motivo de onanismo para niños y mayores? No. ¿Me voy a poner pedante y a soltar gilipolleces pretenciosas? Puede.

Se aproxima un testamento.


Inside Out cuenta un año en la vida de Riley, una niña de 11 años que tiene que mudarse a San Francisco después de que su padre cambie de trabajo. Riley tendrá que aprender a adaptarse a esta nueva ciudad al tiempo que lidia con el inicio de la pubertad. La cosa es que Riley, al igual que todos los personajes de la película, tiene cinco monigotes en la cabeza que representan sus emociones y que son los encargados de modular sus visceralidades y reacciones.

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No, Ridley no. Riley.

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Esta, la canija.

A partir de ahí, la película se pone a los pies del espectador y la maquinaria empieza a funcionar. Los arcos progresan bien y los resortes emocionales igual. Te pone triste, te pone contento, te dice “sienta” y tú te sientas. Luego te da una galleta y te vas. Llevan haciéndolo veinte años, ya saben cómo se hace, y funciona. Así que es divertida pero también emocional, consigue implicar y no aburre. No obstante (y esto he podido consultarlo con algunos conocidos) se hace un poco densa en la transición al tercer acto. El resto de la peli va sobre ruedas.

Es Pixar tal y como le gusta a la gente, autorreferencial desde el minuto uno (mucho ojo a los pájaros del corto For the birds al principio de la película), con personajes carismáticos y con más enjundia que la competencia.

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Riley haciendo pan.

Las emociones en liza dentro de la historia son Miedo, Asco, Ira y las dos protagonistas, Alegría y Tristeza. Alegría es algo así como una payasa histriónica e hiperactiva que al principio resulta incapaz de mostrar más que un entusiasmo desmedido por absolutamente todo, y por eso resulta cargante que te cagas. Pero tiene una gama de expresiones faciales dignas de Whatsapp, así que es graciosa. Es un poco como Dori en Buscando a Nemo, pero con menos chistes.

Los personajes, a pesar de ser encarnaciones de las emociones, cambian, claro (McKee dixit), haciéndose más complejos y trazando el tema principal de la película, que es la maduración de una persona y el enriquecimiento en matices de su fondo emocional. Y al final, la propuesta de la película de ver como esos personajillos, todos a la vez, conforman la psicología de Riley, sí se cumple. Y no es tan fácil, acordaos de el fiasco de Osmosis Jones.

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“¡Voy a matarte a ti y a toda tu familia!” =D LOL XD

Quiero también hacer hincapié en su humor. La generación de Internet empieza a notarse un poco ya, porque mientras veía algunos de los chistes no podía dejar de pensar “este momento ha sido diseñado única y exclusivamente para convertirse en un meme”, e igual por eso a veces me parece una peli en parte condenada a la obsolescencia. El caso es que me asusta un poco que eso acabe contagiando toda la película, y se convierta en “la película de Pixar que tocaba ese año”. Bueno, o más bien una de las dos, porque va a haber otra para Navidad, e iré a verla como un buen fanboy.

Ahora me voy a poner bastante serio y puede que algo neurótico, así que sois libres de abandonar el texto aquí.

Llevo mamando Pixar desde que era pequeño, y no sería ninguna tontería decir que las dos películas que más veces he visto en mi vida han sido Toy story y Regreso al futuro (que no es de Pixar, pero mola). De Disney, sorprendentemente, no he visto mucho. Me explico: era un niño que en vez de tener el VHS de El rey león tenía el de La tostadora valiente, y estoy muy enfadado por no ver a nadie reivindicándola. ¡Doble rasero!

El caso es que a Pixar le tengo mucho cariño, y eso se ha mantenido conforme iba creciendo, al ir viendo los subtextos y dobles lecturas que tenía cada cinta. Así que creo que podemos decir tranquilamente que Pixar es un ejemplo fantástico de lo que debería ser el cine familiar: pelis que entretengan al niño y al padre.

Pero no se trata sólo de entretener, sino de calar y dejar un poso. Ahí es donde Pixar saca la artillería y te monta personajes con matices, alegres a primera vista para los niños y manteniendo siempre el tono infantil, pero con respuestas emocionalmente maduras y creíbles. Y lo mismo pasa con sus historias, que tienen guiones bien estructurados y con líneas definidas, fáciles de seguir, pero cuyos temas y sus implicaciones van mucho más allá de un simple cuento, y se convierten en fábulas modernas.

Y sí, estoy hablando de momentos como el discurso de Hopper en Bichos, que es cuando la película deja de ser Los siete samuráis o el cuento de La cigarra y la hormiga y se convierte en una alegoría del comunismo y la lucha social. ¡Y delante de los niños, hombre, con dos pelotas!

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“¡Pedid otra ronda, chicos, porque nos vamos a quedar aquí!”.

Y es que ese es el quid de la cuestión: que son pelis para niños. Esto lo van a ver niños, y les estás hablando de la sociedad occidental contemporánea (y todo muy americocentrista, eso también hay que decirlo), así que en cierto grado pesa sobre ti una responsabilidad que debes tener en cuenta a la hora de poner cosas en la pantalla. Por eso es digno de alabanza el enfoque que se hace de la orfandad en Buscando a Nemo, o que en Toy story la familia de Andy sea monoparental; esa heterodoxia bien entendida que normaliza cosas que son ya normales, pero que es necesario enseñar de esa forma ante los ojos de los niños, porque así es como se acaban entendiendo.

El asunto llegaba a tal extremo en esas lecciones de tolerancia que alcanzaba cotas impresionantes cuando en Los Increíbles te mostraban a un matrimonio discutiendo sobre las cosas que discutían y de la forma que discutían… y luego te meten de por medio una subtexto que habla del adulterio. Y bien hecho, sin florituras y sin mierdas; dos gestos y ya lo entiendes, tiene sentido. Los padres se acojonan por la sinceridad y los chicos son felices porque sigue el show.

En Inside out, sin embargo, no pasa eso. Los ejemplos que he puesto de Toy story y Los Increíbles son por una razón, y es que en Del revés vuelve a salir el tema de la familia, pero retratado de forma más tópica, con arquetipos demasiado conservadores para la imagen de la sociedad que estaba mostrando Pixar hasta la fecha. No puede ser más ortodoxo: un padre agobiado por el trabajo, una madre ama de casa y una hija preadolescente, y con lección sobre cómo y por qué poner buena cara ante el cabeza de familia de regalo. A primera vista parece similar a Los Increíbles, pero las discusiones… pues que si el padre piensa en fútbol cuando no debe (me gustaría saber si el deporte en cuestión se ha localizado por regiones, de forma similar a lo que ya hizo Disney con partes del metraje de Iron Man 3), que si la madre se enfada porque se ve sola con la hija… Y todo ese subtexto sobre el adulterio, y sobre las que podrían ser las razones válidas para aceptar su sospecha se queda en un chiste reiterativo sobre un brasileño al que se ligó la madre antes de conocer al padre. Y claro, la emoción dominante en el padre es la ira y en la madre la tristeza. Vamos, que casi podemos dar gracias por que Riley más o menos sea una niña de 11 años guay y juegue al hockey, que ya sólo faltaba que le gustara coser.

Es que simplemente el hecho de que Alegría sea más alta y más delgada que Tristeza ya basta para ponerme los pelos de punta.

Si es que tenemos lo que nos merecemos.

Quién ha puesto el heteropatriarcado ahí.jpg

¡Aaaah! ¡Sexismo! ¡Quítamelo, quítamelo!

Os voy a hablar de Origen. Origen intentaba algo parecido a Inside Out: mostrar una parte de la cabeza de una persona (sus sueños/subconsciente) y se topaba con el obstáculo insalvable de que cada persona tiene en su cabeza una cosa de color distinto, así que enseñar eso en la pantalla y conseguir que todos los espectadores se identifiquen es algo que, si se puede, tiene pinta de ser difícil de pelotas. ¿Qué hacía Origen? Se pasaba por el forrillo del pantalón la abstracción del subconsciente y usaba la excusa de los sueños compartidos para transformar el mundo onírico en un sitio análogo al mundo real adornado con unas cuantas incoherencias; y para conseguir la identificación, cosas que sí le pasan a todo el mundo: despertar ante la sensación de caída, soñar con elementos que se han visto durante el día, perder momentáneamente la noción de la realidad durante un sueño y darse cuenta de que se está dormido inmediatamente después. Funcionaba medianamente bien y conseguía que la película siguiera.

¿Qué hace Inside Out? Como no puedo mostrar lo que hay en el interior de todas las cabezas, cojo unos cuantos arquetipos con tópicos por todas partes, y muestro lo que tienen esos dentro. Y si a eso le añades que los rudimentos de la interacción entre personajes pasan de ser un pilar fundamental de la narración a ser simplemente un resorte para el clímax emocional,  al final te queda una cosa muy aparente en la superficie, pero que está hueca por dentro igual que un jarrón chino.

No me malinterpretéis: la peli está muy bien, pero sólo es porque el mecanismo funciona. Nadie mejor que Pixar para dar lecciones de cómo emocionar al espectador, pero estos tíos me han malacostumbrado al darme películas excelentes y no pienso pedirles menos. Que si he entrado a ver esta peli y no la de los minions es porque hasta ahora Pixar me ha hecho gastar más contento el dinero de mis entradas.

Me huelo lo que me vais a decir sobre la empanada mental que me estoy formando: que pensar en fútbol es lo normal, que las madres amas de casa y los padres trabajadores son lo normal, y que las familias heterosexuales y biparentales son lo normal; que todo esto es “lo normal”, y lo vemos cada día. Pues sí. Pero Pixar mostraba las cosas que vemos todos los días con matices que es importante que nos acostumbremos a ver. Esa labor de normalización se pierde aquí, y es una pena, porque deja una sensación de oportunidad perdida.

Educar a niños requiere un compromiso que hay que mantener, pero cuando consigues educar a los adultos, lo que tienes que mantener es un nivelazo. Y Pixar podía.

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When it all went wrong.

“A ver, pedante de los cojones, que me estás liando ya. ¿Te gusta la película o no te gusta?”. Que sí, joder, que está muy bien. “¿ENTONCES DE QUÉ LECHES TE QUEJAS?”. Pues de que me falta un John Lasseter, un Andrew Stanton o un Brad Bird que me redondeen eso que me están enseñando, que le den madurez y contenido. Y que me hagan una peli infantil que no me de vergüenza ir a ver con la edad que tengo, que al final es lo que diferencia una de Pixar de esas otras producciones que nos pasaron en los anuncios antes de la película.

Igual es que esta generación de Pixar está saliendo más floja, que me estoy haciendo mayor (nah) o que el imperio del entretenimiento de Disney exige un tributo periódico a sus protegidos, pero me quedo con la sensación de que desde WALL-E Pixar va cuesta abajo (y ya había tenido algún bachecillo).

Por cierto, qué buena es Los increíbles, joder. Mejor película de Los 4 Fantásticos que cualquiera de las adaptaciones que han hecho. Y me da un miedo la de este año… Le voy a reventar a Miles Teller la batería de Whiplash en la cabeza xD. ¿Por qué no sacan Los Increíbles 2 aprovechando el tirón de Marvel? Si estaba para secuela, leñe. Más que Cars seguro.

Igual ahora que Disney es la dueña del mundo pueden comprar también personajes de DC y juntarlos con los de Marvel. Sí, que lo hagan, yo les organizo los papeles. Y de paso llamamos a Garth Ennis para meter The Boys en el fregao. Y hacemos una saga: hasta que no quede uno vivo o hasta que reviente la taquilla; lo que pase antes. Dejadme soñar.

El proyecto ese del día de los muertos de Pixar… ¿no será una adaptación de Grim Fandango? Porque tienen los derechos de Lucasarts…

Por cierto… ¿qué tal saldrá Deadpool? #Ganas #Mecalloya #Toomuchwords #STFU

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Un comentario en “Crítica – Del revés (Inside Out)

  1. Pingback: Crítica – Deadpool | El sitio ese de las pelis

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