El Hobbit – La batalla de los cinco ejércitos

Felices fiestas a toda la gentecilla que esté leyendo esto en la fecha de su publicación. Espero que vuestro proceso de esferificación se esté desarrollando a un ritmo óptimo gracias al consumo de cordero, marisco, turrones, mantecados y mazapanes varios.

Como veo que otras de las cosas que tengo pendientes de publicación van a requerir un repaso hasta que estén bien pulidas (y en algún caso un largo y cansino trabajo de documentación) se me ha ocurrido poner aquí en el blog una crítica que en un principio no tenía pensado publicar pero ¡meh! ¡es Navidad!

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Yo de pequeño me leí El Hobbit y acabé muy contento. Me pareció un libro muy sencillo, muy bien escrito, sin que le faltase mucho y sin que le sobrara nada. Además tenía un sentido final, una moraleja, si se quiere decir así, que acababa de redondear la cosa, porque le daba un significado y servía como lección de vida para el personaje de Bilbo, un personaje al que era imposible no querer.

Si he empezado diciendo esto, seguramente pensaréis que en mi opinión, la adaptación de Peter Jackson no tiene ninguna de estas virtudes, pero nada más lejos de la realidad.

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Tras un tutorial impecablemente diseñado y de gran factura técnica que sirve para ventilarse en dos segundos la trama que quedó abierta en la segunda entrega y crear un cliffhanger un poco basto pero efectivo, la trama llega a una parte en la que lo único que queda es enseñar la batalla.

La batalla, así, como concepto, está bien hecha. Tiene escenarios grandes, muy cuidados en el aspecto artístico, personajes estéticamente muy diversos, un diseño de armas y armaduras atractivo y enemigos variados que van desde gigantes de roca en la primera parte a trasgos rastreros o a orcos musculosos y brutales. La variedad de los combates está garantizada.

Otro aspecto a destacar es el amplio plantel de personajes controlables que presenta el título, donde sólo se echa en falta algo más de variedad entre los enanos, ya que casi parece que hemos vuelto a los tiempos de recolorear sprites y eso, tal como está la industria hoy en día, es inadmisible en un triple A.

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En cuanto a Bilbo, es elegible en muy pocas fases, ocupando muy poco tiempo en algo que lleva su nombre, vaya. En mi opinión eso es porque hay un truco bastante interesante, y es quitarle la espada a Bilbo y equiparle con las piedras. Cuando haces eso está OP totalmente y, claro, así esto hubiera durado la mitad de tiempo.

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¡Bilbo selección! ¡Que lo saquen del banquillo!

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Los que querían ver a Gandalf haciendo de mago verán aquí sus ansias saciadas durante la raid que se echa el personaje en la escena de cameos a tutiplén que tiene la película.

En vez de “El Hobbit” se podía llamar“El Elfo” más bien, porque será difícil que no nos decantemos por Legolas en una primera partida. Sus altas puntuaciones iniciales en combate con el arco y con las espadas harán que los novatos lidien más fácilmente con los maratonianos combates contra hordas interminables de orcos y los jefes finales a los que tendrá que hacer frente. Además, las habilidades que va adquiriendo, como la doma de enemigos, el lanzamiento de arma cuerpo a cuerpo, la ralentización del tiempo, y control de la gravedad y demás le hacen un personaje muy versátil, pero que no ofrece ningún desafío a los veteranos.

La principal tara de la campaña de Legolas es un abuso de los QTE, sobre todo en un combate final que hubiera podido ser un punto de dificultad final muy satisfactorio pero que concluye en una solución fácil y repentina que no convencerá a los más exigentes ni a los que esperaban algo parecido a los souls.

Un detalle que pocos trabajan y que en El Hobbit ha sido objeto de un laborioso trabajo es el tema de las monturas. Básicamente, los personajes se suben a cualquier cosa: caballos, mulas, arañas, lobos, jabalíes, ciervos, cabras, águilas, murciélagos, carretas e incluso en sus propios enemigos.

Eso sí, sigo sin compartir lo de dividir la historia principal en DLCs. No entiendo cómo si ya hemos pagado por ver El Hobbit, haya que hacer otros dos pagos para ver la historia completa. Estos han aprendido de la escuela Ubisoft de diseño de producto.

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Sí, es un ciervo. También salen gusanos de arena tipo Dune, pero a esos no los monta nadie. Tal vez en el DLC de la versión extendida.

Muchos podrían pensar que sacar simultáneamente dos IP de la misma franquicia podría funcionar muy mal, pero les ha funcionado bien a los de Ubisoft con los Assassins Creed Unity y Rogue y también les ha salido muy bien a los de New Line Cinema con la publicación de Middle Earth: Shadows of Mordor y El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos.

Mi conclusión es que esta entrega de El Hobbit es un interesante beat em up tal vez demasiado influenciado por otros títulos de la generación anterior, pero que sabe incluir cierta frescura en el género gracias a sus elementos sandbox, MOBA y de personalización de personajes.

Un videojuego muy recomendable e imprescindible para los fans.

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¡SE HAN GENERADO SÚBDITOS!

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¡EL ENEMIGO HA DESTRUIDO UNA TORRETA!

Venga, ya en serio, la película es entretenida, pero no puedo sino indignarme por ver cómo se estropea el recuerdo que tenía de un genial libro en algo que parece más una partida genérica de Dragones y Mazmorras que una historia con corazón. El refinamiento al que se llegaba en El Señor de los Anillos a la hora de plantear la fantasía de una forma sobria e inmersiva se va a tomar viento para dejar sitio a una película cuya mayor conexión con las anteriores, más allá de la línea argumental, es una extensión del diseño estético. Olvidándonos de lo artístico, lo que tenemos es un plantel de personajes sin alma con los que no empatizamos, lo que termina dejando un puñado de escenas que quieren emocionar y carecen de interés.

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¡Bilbo Baggins in da house, bitch!

Lo mejor: la actuación de Martin Freeman como Bilbo, que hubiera dejado un personaje para el recuerdo si la historia se acordara de vez en cuando de que es más que un recadero. Creo que lo digo todo al comentar que en el libro Bilbo estaba inconsciente durante toda la batalla que ocupa la totalidad del metraje del film y que ni se cuenta en la obra original.

La acción sería agradable si no fuese tan abundante.

Bastante olvidable. Está bien para pasar una tarde ¡pero no tres tardes, joder! Me quedó un sabor amargo cuando vi el final, por fin fiel al libro e intentando recuperar su sentido: hay cosas que cambian a las personas y su modo de ver el mundo, y cruzar el horizonte que has visto toda tu vida es una de ellas; pero cuidado, cuando vuelvas a casa sabiendo lo grande que es el mundo, tal vez tu salón te parezca pequeño.

Peter Jackson, ¿de verdad era tan difícil?

A la mierda, me voy a jugar al Dark Souls.

Hobbit push bot.PNG

¡BENDITO SEA EL SOOOOOOOL!

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2 comentarios en “El Hobbit – La batalla de los cinco ejércitos

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