Ases calientes (Smokin’ aces)

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Como la mayoría de las personas que escriben gilipolleces en internet, tengo una vida aparte que, normalmente, consume mucho tiempo, por lo que no puedo estar constantemente subiendo entradas al blog, lo que sería mi intención. Ya me han pegado un rapapolvo por no subir nada, así que he pensado que una reseñita no le hace mal a nadie y, en mi afán de compartir no sólo películas enromes sino también pequeñas joyitas más camufladas, me he decantado por la película del 2007 Smokin’ Aces, la prima fea de la ya de por si bastante olvidada El Caso Slevin (que igual debería comentar otro día).

Caballeros, hagan sus apuestas y al lío.


Ben Affleck Smokin aces.jpg

Smokin’ Aces es un thriller de acción ambientado en Las Vegas y centrado en un muy nutrido grupo de personas que, por unas u otras razones (en muchos casos el dinero) quieren matar a Buddy “Aces” Israel, un tahúr de las Vegas encumbrado a divo del espectáculo, un tipo prepotente, avaro, casposo y con unos hábitos de higiene personal que sólo pueden equipararse a su catadura moral. Un camorrista venido a más, vamos.

En un magistral primer acto se nos pone al corriente de quién es este hombre y del mundo en el que vive, así de cómo ha conseguido cabrear a las personas equivocadas, personas que no dudan en poner un suculento precio a su cabeza. Asistimos entonces al desfile de presentación de la caterva de esbirros, mercenarios, asesinos de poca monta, agentes de la ley y auténticos perturbados mentales que intentarán pegarle un tajo al cuello a nuestro amigo Israel que, consciente de que medio mundo va tras él y de que su única tabla de salvación, se está planteando agarrarse al clavo ardiendo que supone un trato con el FBI y una condena en prisión. Pero mientras se lo piensa, se ha atrincherado en el último piso de un hotel de lujo, con putas, coca, alcohol y unos cuantos guardaespaldas. Lo típico que hace uno en un fin de semana.

Neonazis Smokin Aces.jpg

Estos son sólo unos de los galantes caballeros que intentarán llegar a la habitación más alta de la más alta torre para alegrarle el día a sus inquilinos.

Pero claro, el FBI no es ni el más grande ni el más peligroso pez de la zona, y es que al hotel donde se esconde nuestro tahúr degenerado van llegando todos los invitados, todos dispuestos a lo que sea con tal de llevarse la pasta. ¿QUÉ PASARÁ? Bueno, pues la película te cuenta más o menos qué es lo que pasa.

Ahora la pregunta: así, sinceramente ¿qué tal está la película? Bien.

Bien y basta.

Es cierto que está bien grabada, que las actuaciones son convincentes, que el guión es muy bueno a la hora de coordinar a la miríada de personajes con los que tiene que trabajar y que las escenas de acción son imaginativas unas veces, inverosímiles y cómicas otras y muy salvajes siempre, pero a la cinta le falta algo.

Consigue establecer un universo muy sólido que le permite algunas coñas narrativas auténticamente buenas y que despiertan una sonrisa sincera, pero esto sólo se lo debe, en última instancia, a su primer acto. Y qué primer acto… 20 primeros minutos genialmente coordinados y dirigidos que se las apañan no sólo para despertar el interés del espectador, sino para meter una gran cantidad de información al espectador sin abrumarle, y esto es difícil de cojones.

El problema es que, tal vez ante el miedo de enrevesar en demasía la historia, hacia la mitad el ritmo se desinfla bastante y cambia el tono de la historia, convirtiéndose en algo más dramático de lo que sugería la premisa. El problema es que, al contrario de lo que pasaba con su prima guapa, El caso Slevin, a Smokin’ Aces no le sale del todo bien la jugada, en parte por un detalle de trama que puede resultar algo previsible.

Pero, como he dicho, la película está bien. Joder, como que la estoy reseñando. Os animo a verla para pasar el rato. No os va a cambiar la vida, no es profunda y no es ni de las mejores de su género, pero está bien hecha y os dejará un par de momentos que os sorprenderán por lo bien paridos y ejecutados que están. Eso os lo garantizo.

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Un comentario en “Ases calientes (Smokin’ aces)

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