Interstellar

Tras la habitual avalancha publicitaria a la que la Warner nos tiene acostumbrados cada vez que estrena algo de Nolan, este viernes ha llegado a los cines Interstellar. Esta vez el jaleo está algo más justificado: es la primera película del director tras acabar Batman, algunos temían una parálisis creativa y también está el lío que hubo con el guión, Spilberg, Christopher y Jonathan Nolan. ¿Interstellar pasa la prueba? Veámoslo.


Interstellar tiene unas ambiciones dignas de su título, de eso no hay duda. Es una obra grande y larga, parida por un tándem de guionista y director acostumbrados a trabajar en películas de esta dimensión, conscientes de lo que quieren llevar a cabo y sin miedo a la opulencia, y por eso mismo lo que consiguen sin lugar a dudas en este trabajo es abrumar al espectador. Que ninguno de los nombres tras este film es el de un novato ya lo sabemos, y somos conscientes de que lo extraño sería una metedura de pata, ya que estos dos se conocen las reglas y saben saltárselas cuando quieren; de lo que se trata es de saber si Interstellar es buena o si es mejor, si es una película que deja algo que la gente se lleva a casa o si simplemente es un monumento de casi tres horas.

El planteamiento de Interstellar está bien ambientado, con un tiempo y un espacio bien definidos y no demasiado lejanos en el tiempo, introduciéndose los elementos ajenos al espectador de forma discreta, explicados y ubicados, pero todo esto es sólo el contexto argumental para el auténtico arranque de la trama, que no es otro que la base de la ciencia ficción clásica, la de Asimov y Clarke: ¿qué hay ahí fuera?

La aproximación a la incógnita se realiza al principio desde un punto de vista científico, pero la película acaba por dejar en un segundo plano los hechos puros para meterse en la fantasía. Y es que si la primera mitad de la película es la ciencia, la segunda son los personajes, y es la mitad que importa al final. Siempre están ahí y están bien, pero cuando el viaje interestelar avanza, pasan a un agradable segundo plano; lo que importa entonces es explorar y descubrir. Pero la curiosidad del espectador tiene un límite, y cuando éste llega, se deja la ciencia a un lado y se traen otra vez las relaciones interpersonales. Interestelar es la distancia entre Murphy y su padre, pero están presentes el uno en el otro de forma irremisible, a veces casi como fantasmas, entre la vida y la muerte, el futuro y el pasado, en una relación de motivaciones y causas que establece las emociones como el nuevo eje en torno al cual gira el sentido de toda la película; literalmente, el amor es lo que lleva a los personajes donde sus conocimientos no pueden, y es lo que lleva al espectador donde su curiosidad no lo hace.

En este sentido, la película se anota un tanto bien gordo frente a otras del género, más pendientes del universo que de sus habitantes, ya que este giro en cuanto al foco de la historia está bien traído y se hace agradable. Se consigue esto mediante el tercer tema: la relación entre el individuo y el colectivo, pero no como sociedad, sino como especie. En el universo de Interstellar, donde no hay nada que no te mate, no hay lugar para bandos, ideologías ni metas individuales; cuando se habla de la especie el individuo no importa. Esa es la misión de los protagonistas, el sacrificio. Se alaba la figura del mártir, aquí literalmente testigo, pues es el que ve que, para llegar más lejos, o van todos o no va nadie, aunque para ello tenga que dejar algo atrás. Spock estaría orgulloso. Pero los personajes no quieren sobrevivir, sino vivir, y es la indecisión lo que les puede, es lo que les lleva a cometer errores y a ser humanos.

Es este tema, el del ser humano como especie, lo que articula el film y le da cohesión, permitiendo que sea una película por sí misma y se diferencie de clásicos del género. Las comparaciones son odiosas y en este caso estarían justificadas, pero es innegable que Interstellar es una película que tiene su propia identidad por méritos propios, que impresiona y además sobrecoge, y por eso tiene posibilidades de perdurar. Los referentes están claros: 2001Elegidos para la gloriaStar Trek. Con estos pesos pesados como inspiración, resulta casi cómico que el momento más extrapolable a otro film recuerde tanto a la mediocre Horizonte Final, pero a estas alturas está muy claro que esta no es, ni de coña, ese tipo de película. Influencias y referencias incluidas, Interstellar, con su historia y sus personajes, acaba siendo una joya. Es enorme, algo pretenciosa, pero es muy buena. Sólo se echa en falta, en el terreno ajeno a la historia, una innovación en el final del viaje, un nuevo horizonte de verdad, eso echa un poco para atrás, porque entonces te das cuenta de que la película sólo vuelve a contar, muy bien contadas, eso sí, historias que ya conocemos.

Una vez terminado todo lo de Batman, Christopher Nolan retoma ideas que tenía aparcadas y vuelve a ser un poco el otro Nolan, el de MementoOrigen, continuando con sus códigos y consiguiendo la que probablemente es su película más completa dentro de los blockbusters que ha hecho. Todo lo que había en sus otras películas está aquí: la curiosidad por lo desconocido, la fascinación por el ser humano (esta vez no por su psicología), la repetición de patrones visuales, las distorsiones arquitectónicas y ópticas, las paradojas espaciales… ¿Todo? No, todo no. Interstellar escapa de la sobrecarga musical de otras películas de Nolan que, casi por imposición de la ambientación, ha tenido que aprender a usar el silencio. La película se beneficia brutalmente con esto, y esperemos que las futuras películas de Christopher Nolan también.

La ausencia de Pfister no estropea para nada la fotografía, que es sobresaliente en todo el metraje; probablemente la película más bonita visualmente de Nolan. Se agradece enormemente también la mesura con la que se utiliza el espectáculo de luces, alejada de cosas como las que hace Abrams; esto es más bonito, es así. Impresionante como (casi) siempre la banda sonora de Hans Zimmer, que esta vez ha sido poseído por Phillip Glass. Imposible no acordarse de Koyaanisqatsi en muchas partes del film.

De si Interstellar acabará ascendiendo al Olimpo del género, eso sólo lo podrá decir el tiempo. De momento puede colocarse cómodamente entre los clásicos modernos de la ciencia ficción, como PrimerMoon, y con motivos de sobra. Los hermanos Nolan firman una fantástica historia de ciencia ficción con ecos de cine de aventuras que constata que para estos dos hay cine más allá de Batman y que los reafirma más como contadores de historias que como cineastas formales, pero este es su medio y hacen con él lo que quieren, y si lo siguen haciendo así de bien, voy reservando butaca para la próxima.

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3 comentarios en “Interstellar

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