Annie Hall

Hace un par de días vi Annie Hall.

Hasta ahora no había visto nada de Woody Allen y, aunque mi fan de particular de este señor me ha dicho que es de las que menos le gustan del director, me ha gustado bastante.

En fin, es muy mítica, el guion lo explican en libros de teoría del guion, es interesante por sus ecos del Nuevo Hollywood y, sobre todo, por ver a un tío que no deja de ser una de las figuras cómicas más reconocibles de la historia del cine. Que no os engañe: sí pretende hacer gracia, pero juega a pretender que no. Por eso es gracioso.

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Woody Allen, no siendo gracioso.

Para curarnos de espanto, mejor suelto así de golpe al principio todo lo que no me ha gustado y luego ya si eso vamos a las virtudes.

Tiene un problema de ritmo importante. Las secuencias en las que se rompe la cuarta pared son divertidas, y conseguían espabilarme cuando mi ánimo iba decreciendo, pero no terminaba de empatizar con los personajes porque esa pátina de comedia que tienen hace que desconecte de ellos, parecen parodias de personas de verdad, pero en parte esa también es una de sus virtudes. Son unos personajes dibujados con un trazo muy gordo, hechos extremos y caricaturizados en todas sus facetas, pero resulta imposible no reconocer aspectos de uno mismo en algún personaje o en otro. Y eso crea una sensación de ridículo compartido que creo que es lo que hace que la película tenga gracia, porque basa toda su atmósfera y su humor en eso.

La verborrea autocompasiva que suelta Allen, no obstante, si no te resulta graciosa es insoportable. Porque no para, es todo el rato, toda la película. Al final, los personajes son lo que importa, aunque sean irreales muchas veces, porque siguen siendo muy humanos. La trama es secundaria, y por eso el ritmo acaba haciéndose algo más llevadero.

Se parece más a conocer a una persona que a ver una película, así que si no te cae bien, pues vamos buenos.

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Cortázar insiste en que tuvo más novias que cejas. Intento dilucidar si se refería a la cantidad o al grosor (de ambas).

Pero el mayor defecto (y esto es personal) es que, a veces, Annie es retratada de una forma que me recuerda a como Cortázar escribía sobre La Maga en Rayuela. Sólo hay algo que odie más que Rayuela, y es a Cortázar. Ese señor me da entre repelús y ascopena. Y eso no es bien.

Vale, ahora cosas buenas. La escena de los dibujos animados es maravillosa. No te la esperas y combina las mejores cosas del humor de la película con un elemento nuevo. Rompe la cuarta pared, es una broma sobre el psicoanálisis y además hace chistes eróticos sobre pelis de Disney. ¡Es la leche!

También me gustó mucho el personaje de la periodista pretenciosa de la revista Rolling Stone, porque cada cosa que suelta es una memez. La cumbre: “hacer el amor contigo es una experiencia kafkiana. Y te lo digo como un cumplido”. ¿Un proceso tedioso, obscuro y complejo que parece eternizarse más allá de los límites del buen gusto y la lógica? Bueno, no es malo como cumplido, pero no deberías subestimar su potencial como insulto.

El guion está bien en escenas aisladas, la forma episódica le va bien, pero como conjunto general se eterniza un poco. Así que creo que la próxima que veré de Allen será Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar.

La conclusión es muy positiva, aunque algo melancólica. Pero está muy bien. Es como es, es el final que tenía que tener la película.

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Annie, riéndose de Alvy con su impecable estilo Chaplin

¿A quién recomendaría esta película? Bueno, si tienes un día de muy buen humor, está bien porque tiene un tono muy positivo, y hasta en sus partes más tristes lo mantiene, lo cual agradezco, porque me cabrea cuando alguna película intenta ir a sacar la lágrima fácil.

Si te gusta Woody Allen y no la has visto, tira, que esta tiene muchos oscarses.

Si eres un hípster, corre, que llevas casi 40 años de retraso.

También si te gustan Amélie o Desayuno con diamantes, porque tienen en común el personaje femenino etéreo pero con inseguridades. Se notan los años desde Desayuno con diamantes a Annie Hall. El final de Annie Hall, aparte de lo dicho antes, es bastante más progresista, y eso está bien, porque montarse tríos con gemelas menores de edad es algo en lo que Nabokov, Freud y Allen estaban de acuerdo. Y algo que pone de acuerdo a tanta gente de renombre no puede ser malo.

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3 comentarios en “Annie Hall

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